Nos puede pasar a todos…
Durante los meses de altas temperaturas, uno de los problemas de salud más frecuentes que atendemos en el hospital es el golpe de calor.
Se trata de una emergencia médica que puede afectar a cualquier persona, especialmente a niños, adultos mayores y quienes realizan actividad física intensa bajo el sol.
A continuación, te comparto información y recomendaciones que pueden ayudarte a prevenir esta complicación y mantenerte seguro durante la temporada de calor.
¿Qué es el golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura interna, provocando que esta se eleve peligrosamente.
Esto puede causar deshidratación severa, confusión, desmayo, daño orgánico e incluso ser potencialmente mortal si no se actúa a tiempo.
A diferencia del “agotamiento por calor”, el golpe de calor requiere atención médica inmediata.
Cómo prevenir un golpe de calor
Desde la perspectiva de la medicina integrativa, la prevención se basa en el equilibrio: mantener una hidratación adecuada, respetar los límites del cuerpo y reconocer las señales de alerta.
En consulta suelo insistir en que pequeños hábitos (como los que voy a mencionar) pueden marcar la diferencia para evitar complicaciones durante las olas de calor.
1. Modera tu actividad física
Evita realizar actividad física intensa durante las horas más calurosas del día.
A muchos pacientes les recomiendo hacer ejercicio temprano, antes de las 9 de la mañana, o al atardecer, cuando la temperatura ha disminuido.
Si tienes que estar activo al aire libre, haz pausas frecuentes y busca lugares con sombra.
2. Mantente bien hidratado
Bebe suficiente agua durante el día, incluso si no sientes sed.
En mi experiencia clínica, he observado que mantener una hidratación constante —sin exagerar— ayuda a estabilizar la temperatura corporal y la función cardiovascular.
Prefiere agua natural o bebidas con electrolitos si realizas esfuerzo físico. Evita el exceso de café, alcohol o refrescos, que pueden favorecer la deshidratación.
3. Usa ropa adecuada
Opta por ropa ligera, suelta y de colores claros.
Evita prendas oscuras o demasiado ajustadas que impidan la transpiración.
Un sombrero de ala ancha y lentes con filtro UV también son aliados importantes si vas a estar al sol.
4. Cuida tu exposición al calor
Evita permanecer en automóviles o espacios cerrados sin ventilación, especialmente si no cuentan con aire acondicionado.
En ambientes calurosos, abre ventanas o usa ventiladores para permitir la circulación del aire.
Si comienzas a sentirte mareado, con dolor de cabeza o muy cansado, busca un lugar fresco, hidrátate y descansa.
5. Escucha las señales de tu cuerpo
La medicina integrativa nos enseña a estar atentos a los mensajes del cuerpo.
Si notas síntomas como sudor excesivo, piel caliente, mareo, confusión o náusea, es importante actuar de inmediato: suspende toda actividad, enfríate con compresas frías y busca atención médica si los síntomas no ceden.
En resumen
El golpe de calor puede prevenirse con medidas simples pero efectivas: hidratarte, evitar el sol directo, moderar la actividad física y usar ropa adecuada.
En consulta, siempre recalco que la prevención es la mejor medicina: escuchar al cuerpo y atender sus señales es la clave para mantenerse saludable.
Protegerte del calor también es cuidar tu bienestar integral.
Dr. Glennie
