Pasó en consulta…
Hace poco atendí a un paciente de 46 años que acudió por síntomas que, en apariencia, podrían parecer “comunes”: distensión abdominal, episodios de colitis y cambios en el hábito intestinal. Comentaba que últimamente notaba sus evacuaciones más delgadas y que de vez en cuando veía algo de sangre, pero lo atribuía a hemorroides porque para él era “algo normal”.
Conforme avanzamos en la consulta, y con base en su edad, sexo y factores de estilo de vida, decidimos no dejarlo pasar como algo cotidiano. Solicité una prueba de detección de sangre oculta en heces tipo FIT, y el resultado fue positivo. Esto nos ayudó a avanzar con un enfoque claro: recomendar una colonoscopia.
El estudio confirmó lo que sospechábamos: un cáncer de colon en etapa localizada. Afortunadamente, se detectó a tiempo. Fue referido con el equipo quirúrgico pertinente, se realizó la intervención y el reporte final indicó que no había metástasis. Hoy, este paciente acude únicamente a sus consultas de seguimiento y vigilancia, con buen estado de salud y retomando su vida con normalidad.
Este caso es una muestra de lo importante que es no normalizar síntomas digestivos persistentes y de la relevancia de la detección temprana.
¿Por qué es importante la detección oportuna?
El cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más frecuente y una de las principales causas de muerte relacionada con cáncer en el mundo. Muchos casos inician como pólipos, que pueden tardar entre 10 y 15 años en convertirse en cáncer. La colonoscopia permite identificar y retirar estos pólipos antes de que se vuelvan malignos.
Cuando el cáncer se detecta en etapas iniciales, la probabilidad de curación es cercana al 90%.
El problema es que los síntomas suelen ser muy inespecíficos y pueden confundirse con colitis, hemorroides o cambios cotidianos en el estilo de vida.
Señales que no deben pasarse por alto
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Sangre en las heces (aunque sea poca o “de vez en cuando”).
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Cambios en el tamaño o forma de las evacuaciones.
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Sensación de evacuación incompleta.
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Dolor abdominal persistente.
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Bajar de peso sin intentarlo.
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Cansancio inusual.
Normalizar estos síntomas retrasa el diagnóstico.
¿Cuándo hacerme estudios?
Las guías internacionales recomiendan:
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Personas sin factores de riesgo: iniciar colonoscopia o pruebas de tamizaje desde los 45 años.
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Personas con antecedentes familiares: iniciar 10 años antes de la edad en que el familiar fue diagnosticado.
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Pruebas como FIT o sangre oculta: pueden realizarse cada año como primera evaluación, y si resultan positivas, continuar con colonoscopia.
El número necesario de personas a tamizar para detectar un caso usando colonoscopia es de aproximadamente 154, lo que confirma su alto valor preventivo.
¿Qué puede hacer para reducir el riesgo?
Hasta el 70% de los casos de cáncer de colon pueden prevenirse con cambios sostenidos en el estilo de vida. Algunas recomendaciones basadas en evidencia incluyen:
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Alimentación rica en fibra, frutas y verduras, especialmente crucíferas.
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Consumo moderado de pescados ricos en omega-3.
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Limitar carnes rojas y evitar carnes procesadas.
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Mantener un peso saludable.
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Realizar actividad física regular (30 minutos al día, mínimo).
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Evitar tabaco y limitar el consumo de alcohol.
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Mantener una adecuada salud metabólica (glucosa, triglicéridos, insulina).